martes, 12 de enero de 2010

-Las llaves son para entrar, ¿cierto?
-Me cuesta contradecirte. Al menos, para entrar sin romper ni trepar, cuando no tenés medios más amigables para ingresar a un sitio.
-En el trabajo siempre llega alguien antes que yo, entonces no las necesitaría. ¿Para qué me ofrecen un manojo entonces?
-Sirven también para salir y dejar resguardado algo.
-...cuando salgo, a veces estoy solo. Entonces tengo las llaves para irme. Para que todos se queden tranquilos cuando yo me vaya. En la oficina parecieran funcionar como una especie de testamento.

2 comentarios:

jas dijo...

mmmm no entiendo muy bien cuando estoy sobrio o mmm sin algun sedante jajaja

un abrazo, todavia te quiero conocer, y bue me contaron algo groso de vos algun dia juntemonos a charlar un rato...

nos vemos


matias mmm futuro esposo de jesi

franco dijo...

¿Qué te puede haber contado esa loca que tenés de la mano?
Habrá que juntarse entonces. Mates amargos o muerte.

 

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