a Sade, y a todo lo que escribí antes de hoy
deshacerse de toda la belleza enseñada
oh enseñada
y mostrar la miseria creada con el frío pintándote los labios de azul
-maquillaje auténtico
porque lo que esconde es la vida entera en lugar de
sus rasgos en la cara, no sé si mi cara es mi cara-
como algún cielo escondido atrás de los ojos
o el piso presionándote la espalda donde te regala un escalofrío
y haciendo funcionar los
pulmones
órganos
de la vida supuesta
cargados por lo mismo que carga a todos
y para lo mismo
el llanto inicial entre la sangre de la madre
la iluminación de un cuerpo que se despide de su dueño
para que otro lo pruebe y descubra
descubra
que hay mil maneras de cansarse
mil maneras sin ropa
y apenas un puñado vestido para la sociedad
y el ansia de saber cuándo el saludo va a ser el último si hay saludo
ese amor imposible hacia un momento bien negro
que te ponga de rodillas ante todo
y te corte
la cabeza
sin que necesariamente lo notes
querida
