martes, 15 de diciembre de 2009

cuando todos los poetas de la historia no son
sino apenas una lista interminable que no alcanza para nada
y todas las personas no poetas vivas y muertas
se vuelven por mi culpa o no un balde sin fondo que me tiene en el fondo
mirando hacia arriba
es cuando de verdad desearía convertirme en una piedra
que no sienta o sí sienta
que por lo menos sepa no esperar nada
o volverme un imbécil perfecto capaz de funcionar
sin que hasta la impresora me demuestre el asco que me siente
haciendo su mejor intento por electrocutarme
y cada cosa de la misma forma o de otra y con cualquier nombre haga lo mismo

1 comentarios:

Glenda Priego dijo...

y si llego un día a dejar de sentir, me sería muy difícil volver escribir, si lo hago por que sí; no llegaría alcanzar ese escalofrío cuando releo o te leo o simplemente leo en general.

saludos! desde acá!
(http://cuandomesecaslalengua.blogspot.com/)

 

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