Yo no tengo luna. Atrás de mi luna hay un caballo que cabalga sin patas y fecunda sin tomar hembra. Su nombre no se puede escribir, por más alfabético que sea el olor (no me animo a dibujar la letra del olor). Tampoco tengo sol, pero los rayos calientan al revés todas mis plantas, mis insectos suyos. Soy como ellos: verde, verde, con ala y ala, sin esqueleto y con ideas.
Vuelo alrededor del caballo. Vuelvo cabalgando su llegua.
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El problema no son los lugares comunes, sino la insistencia de ciertas
preguntas. ¿Por qué no querés tener hijos? ¿Por qué sos vegetariano? ¿Por
qué dejas...
Hace 8 años
2 comentarios:
Me encantaria tener un comentario a la altura de esta entrada.Pero ya ves, solo se me ocurrio decir que su relincho es el aroma mas intimo de tu dolor.
lo tengo lo tengo el caballo sin
patas y que fecunda sin cabalgar
hembra es el mamporrero inseminador
que introduce el semen extraido a la yegua receptiva.Era eso ¿no?
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