lunes, 2 de febrero de 2009

"Si usted no habla de algo es porque encuentra fuertes obstáculos que vamos a intentar desentrañar."
(Michel Foucault)

...y más allá del pelado, si no fueran tan hermosos
no me costaría tanto saberlos así de lejos

Me gusta de la noche en general, que no tiene dueño. Del río Uruguay, que no tiene dueños. De las estrellas con cielo entre la tormenta, haber estado ahí con ustedes dos. Del arroyo, los que nadaban y saltaban y no eran humanos. De los humanos, que se busquen dueño se me hace muy gracioso. De los dueños, nada; salvo, a veces, sus posesiones. De la lluvia, que para cuando quiere y no cuando se le pide, es decir que no tiene dueño. De una noche en particular, que tenías sueño y tus ojos me invitaban a dormir adentro tuyo. De mis quince años, que no tenía sueños. De los libros, que no ruedan en una cancha. Del blanco en los cuadros antiguos, que sean un silencio que nadie manchó con colores de palabras acentuadas. De las palabras, que no tengan dueño.
Lo que para nada me gusta es agarrar el viaje por la cintura, desde la espalda, y que busque distanciarse de mí, que me impida decir que se va a mantener cerca mío. De lo que ya visité, ¿cuánto puedo alejarme ya?

4 comentarios:

victoria dijo...

te amo.

franco dijo...

Qué viaje hermoso, eh. Se ve que la noche esa nos gustó a los dos (falta la palabra de Pio al respecto).

Pio dijo...

Yo la pasé horrible.

Jolene dijo...

Lindo lo que salió esa noche.

 

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