miércoles, 4 de febrero de 2009

antesdeltiempo

De la verdad, salvo que existe,
puede decirse cualquier cosa.
Algo de esto debe haber pasado.
Primero fuimos el río
con sus barcos tejiéndonos el pecho
y al lado nuestro corría el caudal seco
de nuestros cuerpos maltratados
por el énfasis de los ojos en los ojos
También pensaba que el viento te movía
y podía ver tu vestidito rígido
y tu piel bailando en cada ráfaga
o te ibas con el ruido de la bocina de un auto
o yo me enraizaba mirando los árboles
calzados con asfalto en los pies
Después el piso nos caminó
y nos volvimos un adoquín en ese frío
abrazo forzado, suposición de inmortalidad aparte
-¿cómo podés estar tan segura de que
nos vamos a ver de nuevo?-
y volver a la casa que hace de hogar
y muy bien
a dibujar por los adentritos que ya viste
si lo que no pasó no pasó por imposible, de verdad.

3 comentarios:

Lilya Nuratis dijo...

si lo que no pasó no pasó por imposible, de verdad

hoy estoy particularmente sensible a las imposibilidades....

que belleza su escrito....

besos enormes
Lilya

Pio dijo...

Las imposibilidades normalmente alientan, dan ganas de jugarse todo. Ésta, creo, no es una de ésas.

María dijo...

Qué fabuloso poema. ¿Qué hago? ¿Lo pinto en la pared de mi casa? ¿Cómo hago para no perderlo de vista entre todos los poemas fabulosos que salen de tus manos y también de tus bolsillos?
¿Y si lo escribo en la puerta de mi placard? ¿Será más mío que tuyo si me lo aprendo de memoria?
Cómo quiero robarte el tiempo frágil en que escribiste eso. Franco, no puedo ser tu amiga si me hacés amar lo que te hace doler.

 

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