lunes, 29 de septiembre de 2008

Un silencio te trajo a mí; claro, ¿qué más puede acercar a la gente? ¿Qué mejor sinónimo para mirada que silencio?
Y vos dijiste siempre voy a ser más linda que vos. Y yo no hice más que creerte. Después de todo, cada vez que escribo sobre vos te hago decir cualquier cosa. Invento cada cosa...
Atamos mi pierna izquierda con tu pierna derecha a la altura del tobillo y salimos por el mundo, a la velocidad que eso nos permitía, jugando a matar una flor cada quince pasos, con los pies atados, sin que el otro se cayera -porque la caída significaba amarse y quitarse la ropa era una odisea teniendo las piernas atadas.
Nos preguntaban por qué nos habíamos atado, y nosotros, muy sorprendidos, respondíamos que lo creíamos normal, que nos asombraba que la gente que se ama no se ate las piernas, hasta dudábamos si más gente en el mundo se amaba al no ver más nudos humanos.
Estar así, enredados, hizo que nos crecieran alas, con todos los peligros que eso acarrea... caídas, choques, picotazos, envidia.

Por estos días estoy rogando que mi imaginación no se oscurezca, visto que es lo único que te mantiene a mi alcance.

5 comentarios:

Pio dijo...

No veo la hora de terminar de laburar.

Adrian Orellano dijo...

Esto me sacó una puteada de recuerdo y una sonrisa de belleza.

Adrian Orellano dijo...

Es un bajón. El amor intelectual es dificil de sobrellevar.Pero es muy fuerte, tal vez el mas fuerte.
Como cadenazo en los dientes.
Como cachetada de gorila.
Como caricia de godzilla.
Como caramelo de pimienta.
Como bombom de pólvora.

Pio dijo...

Te texto más fantástico.

Betania Seara dijo...

me encantó
un beso
beta

 

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