martes, 1 de noviembre de 2011

la muerte tuvo contra mi animal
plena crudeza

dientes que perforan la garganta de la vida

eso

mas el dolor de la resistencia
el tiempo en que el aire
se quería escaso
sin dejar de ofrecer la esperanza
-hueso colocado minuciosamente
a una altura que engaña e impulsa el salto infructuoso-

mostraba movimiento
llevaba adelante una respiración cortada
como si eso fuera suficiente
por los siglos de los siglos

así muere el perro
aliento desangrado

¿para qué tanta violencia
si apenas rozar una mariposa con un dedo
termina igual?

pasarán los días
y la escoba borrará todo rastro de su pelo
recalcando lo definitivo detrás de la higiene cotidiana

el eco de su pata raspando la puerta
la ilusión de su regreso
en la forma que murió asfixiada
memoria y frustración
adornando la pérdida

esa pelota de tenis sobre la mesa
la marca eterna
del egoísmo que alguna vez se la negó

4 comentarios:

blanconegro dijo...

Cómo duele...

franco dijo...

Es un hierro caliente sobre la piel, por el motivo contrario. Un sufrimiento que no señala posesión de nada sino haber perdido mucho.

anteros dijo...

Muy doloroso realmente y no como metáfora, realmente se transmite una sensación de dolor físico. No sé porque me recuerda aquel poema de Girondo que termina: "hablaban de un caballos/yo creo que era un ángel". Un gusto leerlo, sludos desde la patagonia.

Mateo De Luca dijo...

excelente poema

 

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