jueves, 28 de agosto de 2008

Junto las manos
hundo las manos y me salpico la cara
con esa sequía cálida
que equivocan conmigo

rostro húmedo con eso:
rostro que ya no quiere secarse

4 comentarios:

Enredada dijo...

Y solo con gotas, humectamos el alma.
hermoso
besos

María dijo...

Qué difícil que es enjuagarse la cara.

Besitos.

mariana dijo...

me gusta todo lo que escribs, saludo.

francisco dijo...

Buen juego de contrastes.

 

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