sábado, 28 de agosto de 2010

En los restos de una noche de fiesta en casa asoma un mensaje, un llamado claro a la interpretación, de la mano del vidrio, que, como toda mano, se quiebra. Este recorte de la fotografía pregunta, ¿vaso mitad lleno o mitad vacío?, y se contesta a sí mismo por la anteposición de la sugerente concavidad, ¡vacío! -dice el de adelante- ¡¡vacío!!
El pesimismo tiene ayudantes con objetivos claros.
caliento los pies en la memoria
para tocar el calor de ayer
porque ayer hacía calor
y hoy tengo la memoria abajo de los pies
y estoy a un paso de aquel día
que me caí

caliento los pies en la memoria
como quien se corta la mano que parecía flor
y parece flor marchita
para ser un jardinero de sí
para darte una flor
para que recuerdes aquel día
que me caí

caliento la memoria
sabiendo que el fuego pide más
que un palito
me caí

caliento la memoria desde el piso
con manos de jardín y una rosa en un palito
porque ayer llovía aunque no lo dijera
y hacía calor en las manos
entonces corté una para sostener la rosa
y dejé otra sana para con un palito
calentar la memoria
porque me caí
Curiosamente, es casi nulo mi uso de adjetivos. ¿Quién los necesita cuando el final habla por sí solo, y la actitud del escritor brota del piso de la abyección que lo mueve a transmitir escenarios oscuros?

Por otra parte...

Cayeron lágrimas de mis ojos y mi pecho cuando lloré mis miserias. Una sola cosa cambió en el mundo, se secaron.

viernes, 27 de agosto de 2010

1
¿Y si te hubiera visto caminando y no fuera sobre el piso?

2
Cuando tardabas dos horas en salir del agua, ¿era para asustarme o para contarle un secreto a un pez?

3
Si pasaras a través de una pared, ¿a quién acaricio?

4
Si la música no tiene tu voz, ¿de quién es la culpa a cada lado del cielo?

5
Me quedé sin aire. Sinceramente, podría notarse un poco más.

6
Entre despedida y despedida, ¿caben dos pájaros y un tiro?

7
Puedo explicar con claridad el futuro, pero con mis palabras, mías, mías. Es explicarte mi idioma o contármela solamente a mí mismo.

8 - Parménides
Cuando ya no seas, ¿el poema será?

9
Mi corazón no esperó. Llegó hasta el esternón, golpeó la piel desde adentro y abrí con la tijera de la abuela para que pasara, para prestarlo. Cuando el hueco estuvo listo, las venas no pudieron estirarse más y me pinté de rojo, de rojo frutilla, sí. Quedó todo a la vista, parecía un suicidio sin querer. En realidad era la sangre la curiosa del sol. ¡Cómo no me avisaron!
pensando con los ojos cómo podría haber sido
si realmente hubiéramos pensado que fuera cuadrada

Un mundo cuadrado,
¿no sería hermoso?

Imagina el horizonte claro, liso,
como una montaña alta
revelando cuatro puntas de lejanía
a la que quisieran -¡y podrían!- llegar.

¿Y si fuera una estrella
con cinco boquitas
que se besen en su centro?

jueves, 26 de agosto de 2010

La cita de Ezra Pound que encabeza un poema de Jorge Teillier, "el caso no ofrece ningún adorno para la diadema de las musas", que me atormentó durante un tiempo por hacerme pensar que mi caso no era ni siquiera el adorno del adorno de nada, ahora reaparece con fuerza. Hoy me desperté con la metáfora en mente de una langosta que salta de la punta de una corona al piso de la abdicación. Resulta que no todo adorno debe permanecer. Resulta que me voy.
Abajo el poema:

Despedida
...el caso no ofrece
ningún adorno para la diadema de las Musas.
Ezra Pound

Me despido de mi mano
que pudo mostrar el paso del rayo
o la quietud de las piedras
bajo las nieves de antaño.

Para que vuelvan a ser bosques y arenas
me despido del papel blanco y de la tinta azul
de donde surgían ríos perezosos,
cerdos en las calles, molinos vacíos.

Me despido de los amigos
en quienes más he confiado:
los conejos y las polillas,
las nubes harapientas del verano,
mi sombra que solía hablarme en voz baja.

Me despido de las virtudes y de las gracias del planeta:
los fracasados, las cajas de música,
los murciélagos que al atardecer se deshojan
de los bosques de casas de madera.

Me despido de los amigos silenciosos
a los que sólo les importa saber
dónde se puede beber algo de vino
y para los cuales todos los días
no son sino un pretexto
para entonar canciones pasadas de moda.

Me despido de una muchacha
que sin preguntarme si la amaba o no la amaba
camino conmigo y se acostó conmigo
cualquiera tarde de esas en que las calles se llenan
de humaredas de hojas quemándose en las acequias.
Me despido de una muchacha
cuya cara suelo ver en sueños
iluminada por la triste mirada de linternas
de trenes que parten bajo la lluvia.

Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia
-la sal y el agua
de mis días sin objeto-

y me despido de estos poemas:
palabras, palabras -un poco de aire
movido por los labios- palabras
para ocultar quizás lo único verdadero:
que respiramos y dejamos de respirar.

Jorge Teillier
(De "El árbol de la memoria" 1961)


Quien confiesa el asesinato que mantenía oculto reclama para sí el derecho a no ser hipócrita. No todos lo tenemos -ni al finado, ni mucho menos al derecho-, y Rimbaud dijo que la época poética que él inauguraba era la de los asesinos, "aquí está el tiempo de los asesinos" decía su iluminación.

martes, 24 de agosto de 2010

"hierve" es un decir

en la eternidad,
no suele repetirse.

jueves, 19 de agosto de 2010

- (...) no dice nada, casi nada, pero sé todo lo que diría si hablara.
Ella se acuerda, ríe mientras llora
(Marguerite Duras)

el misterio que el silencio guarda
bajo su ropa
es tu ropa/ estás

doblemente adentro del misterio

mis palabras entran en tu boca
y salen a mi imaginación

son los diálogos posibles
porque son imaginados
(y en el juego de la libertad
no hay restricciones)

toda la distancia es un río
al que se entra siempre igual
y se sale igual
es donde la metáfora no vale
y es dolor dolor dolor y nada más
y todo así siempre así de bien

quiero tu boca
para no comerme los dedos
para que la ansiedad que hoy trago
deje de caer por mi garganta

ya lo sabías

martes, 17 de agosto de 2010

No. Es que aquella noche no dormías sobre mi brazo sobre la almohada de mi cama, estabas soñando, te veía soñando, te quiero.

jueves, 12 de agosto de 2010

La poesía me pidió una tregua: ella no me obliga a escribirla y yo, a cambio, tengo que atravesar todos tus besos como un fantasma que es a la vez atravesado con la sombra invisible en alto. No es la primera ocasión en la que esto pasa, a veces nos dejamos de lado mutuamente, nos deslizamos cada uno por su prosa y la magia se vuelve al sombrero que, contra todo pronóstico, deviene en estuche de lápices o florero vacío. Es una quinta estación. Otoño, invierno, primavera, verano y rimbaudismo, el que altera el ciclo y viene cuando se le antoja "empuñando sus 17 años", como dijera Juan Gelman. Es un descanso, para todos. Y para los amigos. ¿Qué mejor que saber que ellos se disfrutan en manos de los grandes que prefieren en el tiempo en que podrían estarme dedicando a mí? Pero yo los extraño. El paso que doy al medio del espacio y los empujones que doy con los brazos para estar más cómodo ahí, adentro mío, me impide también leerlos y pierdo de alma cómo están, cómo manosean las emociones que los tocan.
La particularidad de esto es que cuando noto que sin saberlo había perdido la vecindad con el poema, es justo cuando vuelve, como un amor quisquilloso que estuviera esperando justo mi toma de conciencia para saltarme y asaltarme. Creo que volveré.

jueves, 5 de agosto de 2010

-Considerar que podamos tomar decisiones aún sabiendo que acarrean dolor me hace pensar que nuestra vida tiene inevitablemente el carácter conmovedor entre medio de las venas, aunque no sepa cómo echar luz sobre este sentimiento (dije pensar, pero, ¿no es esa una manera de sentir cuya voz tarda más tiempo en hacer eco?). Me llega como la imagen de alguien sin la costumbre de fumar intentando consumir la última pitada de un cigarrillo mientras se esfuerza por contener su enfermedad, una tos fuerte, hemorrágica. Culpa de la forma de la cara, no lograría ver si lo que tiene en la boca está encendido o no, y a pesar de eso inhala. Había una braza; Dios. No queda cigarro. Siente el humo en los pulmones y no ha tosido, pero sabe, por su inexperiencia, que también puede toser cuando lo deja salir. Todo es riesgo.

martes, 27 de julio de 2010

Contra el calor que el cuchillo tomaba, clavado en su cuerpo, gritó, con la frente en alto y la sangre afuera:
-Sea, pero tu frialdad no salió ilesa. Desde hoy me sumo a quienes desde abajo empujan cada brote hacia arriba.






Fue inevitable escribirlo después de leer esto.

viernes, 23 de julio de 2010

También te quiero porque agregaste a mi grito un silencio al final.

miércoles, 21 de julio de 2010

Esa es mi cruz:

pedir sonrisa mientras
me clavo en el vientre
lo que podrían ser uñas:
que no nazca,
que sea clavado
antes de aprender a aprender
a aprender a aprender a...

pero

¿y si

ya estuviera?

¿si

monstruo

respirara,
entre mis manos
y mi anillo?

Está ahí. Camina
frente a mi columna. Juega
con mis vértebras.
Dibuja con mis costillas. Se
relame
con mi sangre en sus labios.
Deberías verlo.

Clavo.

¡Clavo! Clavo sin intenciones
de comprobar el resultado.
Que todo pueda cambiar es algo nuevo.

El dolor está puesto ahí,
faltaba y está ahí,
nadie elegiría sus ojos
pero está ahí, ¡está ahí!

Es la huella contra la flecha,
luz y luz,
canto y eco, sombra y perseguirla,
amor y amor, ¡está ahí!

La voz se cae, arrastra el tono con el que digo
que
está
ahí. Muy despacio.

Está ahí.

Extraño
estar cerca mío.

sábado, 17 de julio de 2010

La música, sistema de adioses, evoca una física cuyo punto de partida no serían los átomos sino las lágrimas.
(Emil Cioran)

Don't question why she needs to be so free

She'll tell you it's the only way to be
She just can't be chained
To a life where nothing's gained
And nothing's lost
At such a cost
(Mick Jagger & Keith Richards)

Hubo una manta de piel donde ahora hay
dos costados de una herida
sitio
en el que caben todas las lágrimas del mundo

el estremecimiento no se anuncia

cae la noche a los ojos
justo
cuando el goce menos lo esperaba

es un hecho: era la muerte
plantándose ahí
afirmándose árbol
al lado del árbol del amor,
había que elegir


y escribir esto
muestra el resultado.

sábado, 10 de julio de 2010

No, lamento decir que no soy cuidadoso. Más bien soy un torpe que caminando de la mano de tu sonrisa se tropieza con tu boca.

martes, 6 de julio de 2010

Un drama de vivir el frío con descuido es que la sensación se traslada a otros sectores de la vida, convirtiendo la ausencia de calor de termómetro en falta de calor de alma.

lunes, 5 de julio de 2010

Hoy todo parece poesía china

la humedad cae de las nubes
que me parecen pájaros desvanecidos
que aletean cuando nadie los ve
y cantan cuando no los quieren escuchar

las plantas son gente
que aprendió
y brillan

me entrego
a un paisaje que no existe.

sábado, 3 de julio de 2010

Cuéntase por las calles del pueblo sin caminos que su cuerpo, ese saco agujereado de nostalgias y pocos planes que verán el oro, sufrió un cambio prácticamente definitivo, aunque difícilmente perceptible en una primera panorámica. Manos y corazón intercambiaron roles, como si el piso cayera sobre el orín. De las arrugas de su palma brotaba un sonido uniforme que, comentan también, era la señal clara de que si no acariciaba no vivía. Desde el interior de su pecho, con un estetoscopio de precisión escandalosa, podía escucharse cómo crecían uñas. Todas las noches quiere ser un violador desaforado, por una noche, y nunca se decide a llevar a cabo el plan, tirado en su cama, sin taparse una de las piernas.

viernes, 2 de julio de 2010

El título podría ser "jugando al demiurgo poético -prácticamente redundante- a partir de la materia fantástica", pero era claramente demasiado.

Kardan cayó gravísimamente enfermo. Un personaje desnudo desde una pintura le preguntó:
-¿Qué deseas?
-El sonido de su risa cerca de sus ojos.
-No tenemos.
-El color de su pelo enredado en mis manos.
-No hay más.
-Entonces no quiero nada.

jueves, 1 de julio de 2010

quiero lamer la sangre más caliente de tus heridas
te miraré desconfiado
porque soy el gato, el gato del marinero
y tú eres un sueño que llega con el mar
(Ô Paradis)

quien se aprovecha de la fragilidad
puede terminar
con los pies cortados

como quien ya no puede
dibujar un corazón entero
sin levantar el lápiz
-Qué suerte la tuya. ¿Dónde conseguiste tan buena pareja?
-Estaba tirada en el piso. Nadie la quería.

martes, 29 de junio de 2010

Ríe de lo que no veo.
Recuerdo haberla oído.
Pero si me hablaran ahora de una carcajada de muchacha del camino,
Diría: no, los montes, las tierras al sol, el sol, la casa aquí,
Y yo que sólo oigo el ruido callado de la sangre que hay en mi vida a los dos lados de la cabeza.
(Alberto Caeiro)

Si en sus órbitas le hicieron un hueco con una pala alta como todos los hombres que te amaron juntos, y, sin que lo notara, pusieron ahí dos globos de viento polar, ¿qué estaría mirando?

o bien

si mientras comías el pasto
del miedo
y crecían hongos de fantasía
en tus manos de palo alguien
buscando metales preciosos en tu nuca
empezó por adelante, y
el viento helado suplantó tus ojos, y, descuidada,
no te diste cuenta.
¿Me podés decir qué mirabas,
qué iba de la desnudez del mundo
a la tuya?
Si en las manos de ella se esconde lo que en los ojos de él se ve claramente, es decir un cuchillo, ¿no se muestra acaso a intención de usarlo? ¿no podríamos pintar ya el charco de sangre sin dudar? ¿cuál de las dos sonrisas está más fuera de contexto? ¿es dado tratar de interferir en el proceso? Toda nostalgia de lo no vivido resta fuerza al músculo impostergable.
 

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